Como cada año, se llevará a cabo la Feria Internacional de la Música en la ciudad Guadalajara, esta vez del 25 al 28 de febrero. Estará lleno de artistas reconocidos,…
En poco más de diez minutos, Bad Bunny transformó su presentación en 2026 de solo un show musical a una narrativa visual y sonora que colocó la identidad latina en…
Soltar no siempre es un acto visible. No siempre se trata de despedidas dramáticas, mensajes finales o puertas cerradas con fuerza. A veces, soltar es algo mucho más silencioso: dejar…
Con la llegada de un nuevo año, no solo cambia el calendario: también se abre un umbral simbólico que invita a la renovación. Enero no es únicamente el inicio de…
Hay años que se recuerdan por lo que pasó y otros por cómo sonaron. 2025 pertenece a este último grupo. Fue un año donde las canciones no solo dominaron premios y charts, sino que se colaron en la vida cotidiana: en el coche, en el feed, en playlists compartidas y en momentos que sí se quedan.
Estamos por cerrar el año y, mientras las fiestas decembrinas se acercan, entre la emoción por la Navidad y el año nuevo, también se acerca otra celebración que los amantes del cine esperamos con la misma ilusión: la temporada rumbo a los Oscars 2026.
Por Manuel Magallanes Estas últimas semanas en SomosEncore hemos hablado sobre colectividad: esa necesidad humana, a veces tan simple y a la vez tan profunda, de sentirnos escuchados, de sentir…
Durante décadas, los cuentos y las películas nos enseñaron que el héroe era el modelo a seguir: noble, justo, valiente y por supuesto, bueno. Pero algo cambió. Hoy, el público parece suspirar más por el villano que por el héroe. Ya no queremos a la princesa perfecta ni al príncipe que salva el día; queremos entender al brujo o monstruo. Queremos saber qué lo llevó hasta ahí.
El miedo siempre ha sabido adaptarse. Antes se escondía en los bosques, en los cementerios o en los callejones sin luz. Hoy habita en el brillo de las pantallas, en los algoritmos que predicen nuestros deseos y en los silencios incómodos del chat que no responde. El terror ya no necesita máscaras ni fantasmas: le basta con Wi-Fi.