Por Daniela Vásquez

Durante décadas, los cuentos y las películas nos enseñaron que el héroe era el modelo a seguir: noble, justo, valiente y por supuesto, bueno. Pero algo cambió. Hoy, el público parece suspirar más por el villano que por el héroe. Ya no queremos a la princesa perfecta ni al príncipe que salva el día; queremos entender al brujo o monstruo. Queremos saber qué lo llevó hasta ahí.
En la cultura contemporánea, los villanos se han convertido en íconos. Desde Joe Goldberg de “You”, Homelander de “The Boys”, Cruella versión 2021, Joker y hasta Maléfica. Incluso personajes reales y polémicos en redes sociales, el espectador actual no solo consume sus historias: empatiza con ellas. Nos atrae lo roto, lo complejo, lo contradictorio. En un mundo donde las apariencias se derrumban y la perfección huele a mentira, los “malaos” representan algo profundamente humano: la imperfección sin filtro.
Las redes sociales, además, han difuminado la línea entre el bien y el mal. Influencers, celebridades o políticos polémicos se convierten en una suerte de antihéroes digitales. Los odiamos y los seguimos. Nos indignan, pero también nos entretienen. Y es que, en la era de la exposición constante, “ser el malo” es también una forma de ser auténtico y encarna la honestidad emocional. La red recompensa la controversia: los villanos generan clics, comentarios, debates y memes.
Quizá esta fascinación tenga que ver con una búsqueda de sinceridad emocional.
Los héroes clásicos son aspiracionales, pero distantes. Los villanos, en cambio, muestran lo que todos sentimos y tratamos de ocultar: la envidia, la rabia, la soledad, el deseo de poder o de venganza. Ellos no temen mostrarse humanos y eso, paradójicamente, los vuelve más reales.
Hoy, el encanto del villano radica en que nos refleja. Ya no queremos finales felices imposibles, sino historias donde el conflicto y la oscuridad formen parte del viaje. Porque, al final, todos cargamos con algo de sombra. Y quizás, en el fondo, solo queríamos que alguien, -aunque sea el villano-, nos enseñara a abrazarla.

